Ultimamente mis viajes en el metro y en el autobus de Toledo me dejan un tiempo para la lectura que tenia por un tiempo olvidada. En una de esos ratos he descubierto al filosofo Jose antonio Marina. Dice Marina, en una entrevista a Executive Excellence que, en la actualidad vivimos en una epoca de enorme miedo, sobre todo, miedo a la incertidumbre. La explicacion quiza resida en la aceleracion de la historia y en su imprevisibilidad que producen una gran angustia a la gente. Como consecuencia hay una percepcion generalizada de que no podemos influir en el futuro.
Ese sentimiento de impotencia se manifiesta de manera acusada entre los mas jovenes. Tienen la idea de que no pueden orientar su vida, lo que les lleva a adoptar una ctitud de 'impotencia confortable': No puedo hacer nada, asi que voy a buscarme una especie de nicho de comodidad.
En una reciente encuesta de la Universidad de Valencia, el 80% de los universitarios contestaron que querian ser funcionarios. Tienen asumido que no van a ganar mucho, que no les va a gustar demasiado su trabajo, pero piensan que de esta manera tienen asegurado un futuro; y como el futuro se ha vuelto tan amenazador, se sienten comodos.
Esa actitud produce una especie de freno continuo de la vida espanola. No tenemos una actitud activa ante las cosas; predomina la mentalidad del funcionario. Antes era la madre quien queria que su hijo fuese funcionario, ahora son los propios hijos quienes lo quieren.
PS - Escrito desde un ordenador estadounidense, perdon por las tildes olvidadas.
Tuesday, April 24, 2007
Wednesday, April 11, 2007
La belleza
Hora punta en una estación de metro en la ciudad de Washington. Un músico toca el violín vestido con vaqueros, una camiseta y una gorra de béisbol. El instrumento es nada menos que un Stradivarius de 1713. El violinista toca piezas maestras incontestables durante 43 minutos. Es Joshua Bell (Estados Unidos, 1967), uno de los mejores intérpretes del mundo. Tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca. No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizando un experimento recogido por el diario The Washington Post: comprobar si la gente está preparada para reconocer la belleza.
El experto Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EE UU, había previsto que el músico recaudaría unos 150 dólares y que, de mil personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza. Hasta un centenar, según Slatkin, echaría dinero en la funda del violín. Pero eso no fue lo que ocurrió.
Joshua Bell, el violinista, fue un niño prodigio que, a sus 39 años, no ha dudado en quitarse el aura de virtuoso intocable. Ha llegado a aparecer en la versión estadounidense de Barrio Sésamo. También interpretó la banda sonora de la película El violín rojo, que fue galardonada con un oscar. Bell no sólo respondió encantado al reto de tocar en el metro, sino que además insistió en llevar su valioso Stradivarius.
El músico arrancó con la chacona de la Partita número 2 en Re menor de Johann Sebastian Bach. A los tres minutos, un hombre desvió su mirada para fijarse en el músico. Fue su primer contacto con el público del metro.
A los 43 minutos habían pasado ante él 1.070 personas. Sólo 27 le dieron dinero, la mayoría sin pararse. En total, ganó 32 dólares. No hubo corrillos y nadie le reconoció.
"Era una sensación extraña, la gente me estaba... ignorando", declara Bell al Post. El virtuosos asegura que habitualmente le molesta que la gente tosa en sus recitales, o que suene un teléfono móvil; sin embargo, en la estación de metro se sentía "extrañamente agradecido" cuando alguien le tiraba a la funda del violín unos centavos.
Expertos citados por el diario aseguran que el contexto importa, y que una estación de metro en hora punta no permite que la gente aprecie la belleza. Mientras, Bell recuerda con amargura los peores momentos: cuando acababa una pieza, nadie aplaudía.
Sólo una persona se detuvo seis minutos a escucharle. El treintañero John David Mortensen, funcionario del Departamento de Energía de EEUU, quien declara al periódico que la única música clásica que conoce son los clásicos del rock. "Fuera lo que fuera" lo que estaba tocando el virtuoso, declara Mortensen, "me hacía sentir en paz".
Diario El Pais, 12 de enero de 2007
El experto Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EE UU, había previsto que el músico recaudaría unos 150 dólares y que, de mil personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza. Hasta un centenar, según Slatkin, echaría dinero en la funda del violín. Pero eso no fue lo que ocurrió.
Joshua Bell, el violinista, fue un niño prodigio que, a sus 39 años, no ha dudado en quitarse el aura de virtuoso intocable. Ha llegado a aparecer en la versión estadounidense de Barrio Sésamo. También interpretó la banda sonora de la película El violín rojo, que fue galardonada con un oscar. Bell no sólo respondió encantado al reto de tocar en el metro, sino que además insistió en llevar su valioso Stradivarius.
El músico arrancó con la chacona de la Partita número 2 en Re menor de Johann Sebastian Bach. A los tres minutos, un hombre desvió su mirada para fijarse en el músico. Fue su primer contacto con el público del metro.
A los 43 minutos habían pasado ante él 1.070 personas. Sólo 27 le dieron dinero, la mayoría sin pararse. En total, ganó 32 dólares. No hubo corrillos y nadie le reconoció.
"Era una sensación extraña, la gente me estaba... ignorando", declara Bell al Post. El virtuosos asegura que habitualmente le molesta que la gente tosa en sus recitales, o que suene un teléfono móvil; sin embargo, en la estación de metro se sentía "extrañamente agradecido" cuando alguien le tiraba a la funda del violín unos centavos.
Expertos citados por el diario aseguran que el contexto importa, y que una estación de metro en hora punta no permite que la gente aprecie la belleza. Mientras, Bell recuerda con amargura los peores momentos: cuando acababa una pieza, nadie aplaudía.
Sólo una persona se detuvo seis minutos a escucharle. El treintañero John David Mortensen, funcionario del Departamento de Energía de EEUU, quien declara al periódico que la única música clásica que conoce son los clásicos del rock. "Fuera lo que fuera" lo que estaba tocando el virtuoso, declara Mortensen, "me hacía sentir en paz".
Diario El Pais, 12 de enero de 2007
Tuesday, April 10, 2007
Santa María del Naranco (845 dC)
La pasada semana estuvimos Elizabeth y yo de viaje por Asturias. Uno de mis sitios preferidos por los que nos detuvimos fue la Iglesia prerrománica de Santa María del Naranco.
Este edifico fue construído por el rey Ramiro I, como palacio de recreo y descanso, en la ladera sur del monte Naranco. Asimismo, el rey hace construir un lugar de culto adjunto, San Miguel de Lillo, unos metros más arriba.

Estos edificios prerrománicos no son deslumbrantes como templos grandiosos o magníficos. Son más bien edificios pequeños, con aire misterioso y con una elegante integración con la naturaleza. No nos esperábamos encontrar con magníficas iglesias de proporciones descomunales y vidrieras enormes. Pero la extremada pequeñez de los mismos, la ausencia total de turistas y el tiempo nublado aumentaban aún más la sensación de misterio, silencio y permitían a la mente viajar a aquel reino cristiano solo en la península frente al dominio musulman en Al-Andalus.
Este edifico fue construído por el rey Ramiro I, como palacio de recreo y descanso, en la ladera sur del monte Naranco. Asimismo, el rey hace construir un lugar de culto adjunto, San Miguel de Lillo, unos metros más arriba.
Estos edificios prerrománicos no son deslumbrantes como templos grandiosos o magníficos. Son más bien edificios pequeños, con aire misterioso y con una elegante integración con la naturaleza. No nos esperábamos encontrar con magníficas iglesias de proporciones descomunales y vidrieras enormes. Pero la extremada pequeñez de los mismos, la ausencia total de turistas y el tiempo nublado aumentaban aún más la sensación de misterio, silencio y permitían a la mente viajar a aquel reino cristiano solo en la península frente al dominio musulman en Al-Andalus.
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Conflictos
Hace poco he leído una entrevista con un autor que me gusta bastante, Lou Marinoff, en ella Marinoff habla sobre los conflictos:
En cuanto a su matrimonio, los conflictos pueden ser tan difíciles como los conflictos mundiales. Son bastante parecidos. Hay Historia, Psicología, Sociología… A veces es muy difícil resolver y las dos personas tienen que estar dispuestas a trabajar juntas para poder resolver un conflicto. Y algo muy importante, su felicidad no va a venir necesariamente de dejar a su mujer o quedarse con su mujer sino que la felicidad es algo que tiene que venir desde sí mismo y, en ese sentido, es independiente de las circunstancias. Si piensas que la felicidad va a venir de estar con una persona u otra, vas a estar persiguiendo la felicidad siempre. Tienes que intentar llevarte bien con tu mujer, pero también tienes que llegar a tu propia plenitud. Nadie te debería afectar. La felicidad auténtica viene de uno mismo.
En cuanto a su matrimonio, los conflictos pueden ser tan difíciles como los conflictos mundiales. Son bastante parecidos. Hay Historia, Psicología, Sociología… A veces es muy difícil resolver y las dos personas tienen que estar dispuestas a trabajar juntas para poder resolver un conflicto. Y algo muy importante, su felicidad no va a venir necesariamente de dejar a su mujer o quedarse con su mujer sino que la felicidad es algo que tiene que venir desde sí mismo y, en ese sentido, es independiente de las circunstancias. Si piensas que la felicidad va a venir de estar con una persona u otra, vas a estar persiguiendo la felicidad siempre. Tienes que intentar llevarte bien con tu mujer, pero también tienes que llegar a tu propia plenitud. Nadie te debería afectar. La felicidad auténtica viene de uno mismo.
Saturday, January 08, 2005
Sunday, December 19, 2004
Thursday, December 02, 2004
Tuesday, November 30, 2004
nothing
I thought it is worthless to run if you must walk everytime by the same path, closed, of our personality. Some people were born to live, other to work, other to look at the life. I had a little and miserable spectator role. No way to take off it. No way to liberate myself.
Nothing, by Carmen Laforet
Nothing, by Carmen Laforet
Tuesday, November 23, 2004
monotonous carpet
That mixture.
monotonous carpet.
red, grey, green, yellow.
until it is watched in detail.
monotonous carpet.
red, grey, green, yellow.
until it is watched in detail.
Sunday, November 21, 2004
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